¡Va! ¡Reconócelo!
Llevas media vida escuchando sordomudo y ya va siendo hora de que alguien lo diga alto y claro. O en mi caso, alto y con mis cachivaches auditivos.
Como las personas, cada sordera es un mundo. Tiene más matices, más historias y más humor del que te imaginas. Y yo estoy aquí para contártelos todos y cada uno de ellos.
¿A quién no le gusta un buen salseo?
Sin pena. Sin drama. Sin filtros.
Porque el silencio tiene mucho que decir y yo tengo mucho que contaros.
¿Te apuntas al salseo?