No escribo para explicar cómo es ser una persona sorda.
Escribo para contar historias que nacen de esa experiencia y terminan hablando de algo mucho más profundo.
Creo que todos tenemos una palabra que pronunciamos mal, una parte de nosotros que intentamos esconder o un lugar en el que alguna vez sentimos que no encajábamos.
También creo que las historias tienen la capacidad de convertir esas diferencias en puntos de encuentro.
Si al terminar de leer una de ellas sientes que, de alguna forma, también habla de ti, entonces habré cumplido mi propósito.
¿Te apuntas al salseo?